Actas del III Congreso Mundial del Palto, 1995 160-171
REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES DEL PALTO FUERTE: UN RESUMEN DE 21 AÑOS DE INVESTIGACIÓN EN SUD ÁFRICA.
S.F. du Plessis, T.J. Koen y R.A. Abercrombie
Instituto para Cultivos Tropicales y Subtropicales,
Private Bag X1 1208,
Nelspruit 1200,
Rep. De Sud
África
Índice de
palabras adicionales: Análisis foliar, análisis de suelos, desordenes de
post-cosecha.
Abstract
El
propósito de este escrito es resumir la investigación hecha acerca de los
requerimientos nutricionales del palto Fuerte en las dos décadas pasadas en Sud
África.
El más
significativo descubrimiento de esta investigación fue el establecimiento de un
conjunto adecuado de hojas para propósitos de análisis y a partir de ello
proponer fertilización (ver Fig. 1). La muestra de hojas propuesta tiene un
rango de concentración constante para los elementos nutritivos por al menos dos
meses, fue sensible a cambios en las aplicaciones de fertilizantes y mostró una
estrecha relación con el volumen de rendimiento de la estación siguiente. Las
normas de análisis (Tabla 1) fueron establecidas en ensayos de fertilización de
largo alcance. También se demostró que la acidez del suelo juega un rol
limitante mayor en la producción del palto y que el método más adecuado para
determinar los requerimientos de cal fue la determinación del estado del Al
extractable del suelo, que el pH. El objetivo debería ser reducir la
concentración de Al a menos de 20mg.kg-1 de suelo para obtener un
crecimiento y producción óptimos.
Los
desordenes de post cosecha de los frutos “pulpa gris”, “mancha de la pulpa” y
“pardeamiento vascular” se demostró que están estrechamente relacionados al
estado de los iones Ca, Mg y K del suelo especialmente del subsuelo (300 a 600
mm de profundidad). La razón de estos elementos (Ca + Mg/K) fue más importante
que sus valores actuales. Mediante el mantener una razón de menos 5 ( sobre una
base de mg.kg-1 ), el “pardeamiento vascular” y la “mancha de la
pulpa” se minimizaron, en tanto que el desarrollo de la “pulpa gris” fue
mejorado.
Introducción
La
industria del palto en Sud África esta experimentando un rápido crecimiento con
una exportación de 8 millones de cajas,
esperando alcanzar la marca de los 20
millones para el año 2000. Las paltas son también la fruta más cara en el
mercado de Sud África con un precio promedio de más de $580 por tonelada
durante el período 1993/94.
La
investigación acerca de los requerimientos nutricionales de los paltos ha sido
hecha en Sud África desde los comienzos de los años setenta. Koen y Smart
(1973) mostraron el efecto benéfico de tener un suelo con pH óptimo para la
siembra en el vivero. Este reporte resumirá el trabajo hecho sobre
requerimientos de cal de los paltos en ensayos de campo, la identificación de
las hojas adecuadas para propósitos de análisis foliar, y el establecimiento de
normas para el óptimo de análisis foliar y para propósitos de recomendaciones
de fertilización. Además, se discutirá la investigación extensiva que fue hecha
acerca de las relaciones entre nutrición mineral y desordenes de post cosecha
en la fruta del palto Fuerte.
Métodos de
Investigación
Se hizo los
siguientes ensayos de campo e inspecciones
Este
experimento fue hecho sobre paltos Fuerte uniformes y saludables injertados
sobre patrones Edranol.
Tres
muestras fueron escogidas desde ramas marcadas del destello de crecimiento de
primavera. Las muestras fueron:
A- tal como recomienda Embleton et al.
(1958)
B- desde una rama vegetativa – que no
mostrara un nuevo destello de crecimiento (ver Fig. 1)
C- la hoja más joven del extremo de una
ramilla con crecimiento nuevo.
Las
muestras se tomaron mensualmente desde Septiembre hasta la cosecha en Julio y
fueron evaluadas en términos de su adecuación como hojas de muestra sobre la
base de los siguientes criterios (Langenegger y Du Plessis, 1977).
* Para
establecer normas de análisis foliar (Koen y Du Plessis, 1992; Koen, 1991)
Para este
propósito tres experimentos separados de fertilización N, P y K fueron
ejecutados por un período de 5 años. Cada ensayo consistió de 8 niveles del
elemento específico con tres árboles por parcela y 3 réplicas. Las muestras de
hojas fueron tomadas de acuerdo a los momentos en el tiempo establecidos
previamente para muestreo y posición de la hoja y analizadas para macro y micro
nutrientes. Las relaciones entre concentraciones foliares y rendimiento para la
particular estación bajo investigación así como para las siguientes estaciones
fue determinada. Los rangos de concentración óptimos fueron subsecuentemente
Determinados
para cada elemento (N, P y K) para estaciones consecutivas y a partir de esos
datos se establecieron las normas. La concentración promedio de micro elementos
en las hojas fue calculada para todas las estaciones y relacionada con los
cambios en las concentraciones de N-,
P- y K- en las hojas.
*
Requerimientos de cal (Du Plessis y Koen, 1987)
Un
experimento de campo fue efectuado
sobre árboles maduros por un período de 6 años. El suelo era arcilloso (34-38%
arcilla) con un pH(H2O) que variaba desde 4,6 en el subsuelo (300 a
600 mm de profundidad) a 4,8 en la parte superior del suelo (0 a 300 mm).
Cuatro fuentes de calcio (cal dolomítica, silicato de calcio, hidróxido de
calcio y yeso) se aplicaron sobre la superficie a 3 niveles cada uno y
comparados con un control fuera de tratamiento. Los tratamientos se aplicaron
por cuatro temporadas consecutivas, posteriormente los efectos residuales sobre
el rendimiento, hoja, suelo y composición del fruto se determinaron por dos
temporadas adicionales.
* Los factores
nutricionales involucrados en los desordenes fisiológicos de post cosecha de
los frutos (Koen, Du Plessis y Hobbs, 1989; Koen, Du Plessis y Terblanche,
1990; Du Plessis y Koen 1992)
Esta
investigación se inicio como una medición de 48 huertos comerciales por un
período de dos temporadas. Muestras de hojas y suelos fueron tomadas desde cada
huerto, e analizadas respecto de la concentración de macro elementos. Las
muestras de frutos también se tomaron y se almacenaron en frío por 31 días a
5,5 °C y posteriormente por 3 días más a 21°C. Los frutos blandos fueron
cortados y abiertos y los frutos frescos investigados por la ocurrencia de
mancha de la pulpa, pulpa gris y pardeamiento vascular. La extensión de cada
desorden fue calculada como un porcentaje de fruta infectada. Las muestras de
fruto fresco fueron también secadas a 60 °C y analizadas tal como las muestras
de hojas.
Una
investigación similar fue llevada a cabo en fruta obtenida de los tres ensayos
de fertilización. Cada ensayo consistió de 8 niveles de ya sea N, P o K con
tres árboles por parcela y 3 replicaciones. Las muestras de hojas y suelo se
tomaron y analizaron al igual que anteriormente. En ambas investigaciones la
relación entre la composición química de las hojas, frutos y suelo, y la ocurrencia
observada de desordenes fisiológicos fueron computadas mediante regresiones
polinomiales.
Resultados
Edad de la
hoja – la muestra B presento un rango de concentración muy estable para N, P y
K desde 6 a 8 meses de edad, en tanto que las muestras A y C variaron
considerablemente durante este período. Para que una muestra de hojas sea
adecuada para propósitos de aconsejar una fertilización y para ser usada
comercialmente, la concentración de elementos debería ser constante por al menos
4 semanas, pero preferiblemente por un tiempo mayor. Las muestras A y C fueron
consecuentemente rechazadas mientras que la muestra B fue usada para probar la
respuesta a los fertilizantes aplicados así como también como valor para
predecir el tamaño de la cosecha.
Respuesta a
cambios en las aplicaciones de fertilizantes – Esta investigación se llevo a
cabo en la muestra B usando hojas de los tres experimentos de fertilización. Se
encontró diferencias altamente significativas en las concentraciones foliares
de N, P y K con tasas de aplicación crecientes de esos elementos y de acuerdo a
la justificada selección de la muestra B.
Concentración
de elementos y rendimiento – De encontró relaciones altamente significativas
entre concentración de N de la hoja para una temporada en particular y el
rendimiento para esa misma temporada. En la mayoría de los casos esta relación
fue mejorada mediante el uso del dato de N de la hoja de la temporada presente
para predecir el rendimiento para la temporada siguiente. Estas relaciones
fueron curvilíneas en la mayoría de los casos.
El
contenido de P de la hoja de una temporada cualquiera fue solo
significativamente relacionado al rendimiento de la próxima temporada. Se
obtuvo valores R2 de entre 26 y 62%.
La relación
entre concentración de K en la hoja y el rendimiento no fue significativa, a
despecho del hecho de que las aplicaciones de K incrementaron dramáticamente
las concentraciones de K en las hojas (eg. Desde 1,07 a 1,62%). No se observo
un efecto constante sobre el rendimiento no se obtuvo con los niveles
crecientes de aplicaciones de K aún cuando el suelo exhibía un nivel intercambiable de solo 60 mgK.kg-1 de
suelo seco.
Micro-elementos:
Los datos promedio del análisis foliar para las cuatro temporadas para el experimento
del N mostraron un efecto negativo de las concentraciones crecientes de N en las hojas sobre las concentraciones de
B y Cu mientras se observó un efecto positivo sobre Mn y Fe. Además, en el experimento del K, el potasio
creciente en las hojas disminuyo el B e incremento las concentraciones de Zn y
Mn en tanto que valores incrementados
de P en hojas no tenían efecto sobre la elevación de algún micro-elemento.
Siguiéndose
de los datos obtenidos de las antes mencionadas relaciones Koen y Du Plessis
(1992) y Koen (1991) derivaron las concentraciones en hojas para los varios
nutrientes tal como se indica en la Tabla 1.
Los
rendimientos se incrementaron significativamente en estos suelos arcillosos
ácidos mediante la aplicación de niveles moderados de cal dolomítica (W5 ton
/há por cuatro temporadas consecutivas, total 19 ton/há). Estos efectos fueron
observados por al menos dos temporadas después de la aplicación final. Sin
embargo ambos niveles los demasiado bajo o los demasiado elevados de cal
disminuyeron los rendimientos. El silicato de calcio y el yeso se comportaron
razonablemente bien con niveles moderados de aplicaciones, en tanto que el
dióxido de calcio a los dos niveles más bajos daba un mejor resultado que el
nivel alto para todas las temporadas.
El efecto
de estos materiales incluso a altos niveles para las 4 temporadas consecutivas
fue relativamente pequeño sobre el pH de la parte superior del suelo e incluso
menor sobre el subsuelo. La concentración de Al- fue no obstante,
significativamente reducida en ambos parte superior y subsuelo mediante la cal
dolomítica, el silicato de calcio y el hidróxido de calcio. También se demostró
que concentraciones crecientes de Al. En el suelo tenían un efecto negativo
drástico sobre el rendimiento.
Factores
nutricionales involucrados en los desordenes fisiológicos de post cosecha de la
fruta.
En un
estudio cubriendo 48 huertos por un período de dos años en las áreas
productivas más importantes de producción de paltas de Sud África, la
ocurrencia de mancha de la pulpa fue relativamente alta (promediando un 30% en
ciertos huertos), en tanto la ocurrencia de pulpa gris y pardeamiento vascular
promediaban no más que un 20%. De acuerdo a los resultados, el estatus de Ca y
Mg en la parte superficial del suelo y
en el subsuelo así como sus concentraciones con relación al K estuvieron
significativamente correlacionadas con la ocurrencia de mancha de la pulpa y en
una menor extensión, al pardeamiento vascular. Los resultados indican que la
menor incidencia de mancha de la pulpa y pardeamiento vascular ocurrían en los
huertos en suelos con una relación Ca +Mg/K de < 5 (en términos de mg/kg).
En el caso de pulpa gris, sin embargo, un incremento en la razón Ca+Mg/K se
observó una disminución de la incidencia de este desorden.
En ensayos
de campo con los macro nutrientes, la incidencia de pulpa gris mostró un
significativo incremento frente a un incremento del K del subsuelo con valores
de 60 a 240 mg K/kg de suelo. Inversamente, un incremento en la razón Ca + Mg/K
en el subsuelo disminuye la incidencia de pulpa gris. El incremento del estatus
de Mg y K del fruto presenta relaciones consistentemente positivas y negativas
con la incidencia del pardeamiento vascular, respectivamente. También se
demostró que un incremento en el K de la hoja reduce el estado del Mg tanto en
hojas como en frutos. Además, un incremento en la razón Ca + Mg/K en el
subsuelo incrementa el porcentaje de frutos que desarrolla el pardeamiento
vascular. En consecuencia, mediante el incremento del K del suelo la ocurrencia
del pardeamiento vascular será reducido. Por contraste la ocurrencia de mancha
de la pulpa, que fue observada en solo una temporada, se redujo mediante
concentraciones relativamente altas y bajas de K y Ca respectivamente.
Discusión
Análisis
Foliar
Se demostró
que la muestra de hojas inicialmente recomendada por Embleton y Jones (1964) no
era adecuada para propósitos de recomendación de fertilización. La muestra
(Fig. 1) sugerida por Koen y Du Plessis (1991) era ampliamente superior
especialmente en la medida a N y P eran concernientes. En ambos casos la
concentración de esos elementos fueron significativamente correlacionadas con
las cantidades de fertilizantes aplicados así como con el rendimiento esperado para la temporada siguiente.
Solo en el caso del K no se encontró relación con el rendimiento, aún cuando
ocurría una estrecha correlación entre el K aplicado y el K en hoja. Esto
sugeriría que el más bajo nivel de K (0,9%) sería el óptimo. Este nivel se
obtuvo con un nivel de K intercambiable en el suelo de solo 60 mg K.kg-1
en el suelo, sugiriendo que las deficiencias de K no serían de ocurrencia común
en la producción de paltas. Aún cuando no se hizo aplicaciones de micro
elementos fue posible calcular los niveles óptimos para Cu, Zn, Mn y B que
debería usarse como normas tentativas para esos elementos (Tabla 1).
La
importancia de la acidez del suelo en
cuanto a inhibir el crecimiento y producción del palto fue claramente
demostrada por Du Plessis y Koen (1987). Lo que fue especialmente notable, fue
el efecto detrimental de elevados
niveles de Al extractable sobre la producción del palto y el hecho de que los
cambios del pH del suelo eran muy pequeños a despecho de las continuamente
elevadas altas tasas de aplicación de materiales cálcicos. Puede concluirse
entonces que los requerimientos de cal de un suelo en particular deberían
basarse en las concentraciones de Al extractable en lugar de hacerlo sobre la
base del pH. Una concentración de Al de menos de 20 mg.kg-1 en la
parte superior del suelo (0 a 300 mm) al menos, puede ser recomendada para los
paltos.
Además, se
demostró por Du Plessis y Koen (1992) que el contenido de Ca, Mg y K del suelo,
y el subsuelo en particular, fueron importantes parámetros en la medida que los
desordenes de post cosecha fueron considerados. La razón entre estos elementos
(Ca + Mg/K)
fue más significativa que los valores absolutos. Puede concluirse entonces que
mediante la mantención de la razón (Ca + Mg/K) en el suelo
(expresado
como mg.kg-1) en el rango óptimo de 4 a 5, la incidencia del
pardeamiento vascular y la mancha de la pulpa se reducirían, pero la pulpa gris
puede desarrollarse en una cierta extensión. Ya que se demostró que la mancha
de la pulpa se reduce mediante el incremento de la concentración de K en el
fruto, aplicaciones adicionales desde una perspectiva nutricional (0,9% + K de
la hoja), puede reducir la incidencia de la mancha de la pulpa e incluso el
pardeamiento vascular. Por otro lado, sin embargo, un incremento del K en el
suelo incrementará la ocurrencia de la pulpa gris.
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Tabla 1.
Norma de óptimo propuesta para el análisis foliar de Fuerte.
|
Elemento |
Rango
óptimo |
|
N P K B Zn Cu Mn |
2,0 –
2,3% 0,17% + ±
0,9% 24 – 36
mg.kg-1 26 – 29
mg.kg-1 6,5 – 9
mg.kg-1 160 – 190
mg.kg-1 |
