1999. Revista Chapingo Serie
Horticultura 5: 261-265.
ESTUDIOS IN VIVO DE Trichoderma COMO AGENTE DE BIOCONTROL
CONTRA Phytophthora cinnamomi Y Rosellinia necatrix EN AGUACATE
C. J. López-Herrera1;
R. M. Pérez-Jiménez2; A. Llobel3,
E. Monte-Vázquez4;
T. Zea-Bonilla2
1Estación
Experimental La Mayora. C.S.I.C. 29750, Algarrobo-Costa. Málaga. Correo
electrónico: clherrera@eelm.csisc.es
2Centro de
Investigación y Formación Agraria. 29140, Churriana, Málaga
3Instituto de
Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis. C.S.I.C.-Universidad de Sevilla.C/ Americo
Vespucio s/n, Isla de La Cartuja, 41092, Sevilla
4Dpto. Microbiología
y Genética. Universidad de Salamanca. Avda. Campo Charro s/n 37007. Salamanca. ESPAÑA.
Palabras clave: Persea
americana, hongos de suelo patógenos, microorganismo antagonista, control
biológico
The
avocado root rots caused by Phytophthora
cinnamomi and Rosellinia necatrix
are the most important diseases of avocado trees in southern Spain. The
incorporation of biocontrol agents (antagonistics) to the soil, such as Trichoderma spp., it is being widely
accepted as method to control soilborne diseases. With this objective, four
Trichoderma isolates, that presented in
vitro a clear antagonistic effect to the cited pathogens, were previously selected.
Nine months old avocado plants of cv. Topa Topa, were inoculated with conidial
suspensions (1x106 conidias/g soil) of the different Trichoderma isolates together with a
virulent isolate of P. cinnamomi or R. necatrix. The plants evolved during
four months, in this period quantifications
of the Trichoderma inoculum
density and aerial symptoms of the plants were carried out. At the end of the
experiment, inoculums density of each pathogen in soil, isolation percentage of
these pathogens in the roots and dry weight of the roots were determined. In
general, in the pathogen-antagonistic combined inoculations, the evolution of
the populations in soil of each one of the isolates of Trichoderma was variable, although a better colonization of the
substrate by the isolate TB 1.2 was observed. In all treatments with Trichoderma inoculums density of P. cinnamomi was reduced between 86 and
91%, and its isolation percentages in the roots of the plants between 40 and
60%. For R. necatrix, the isolate of Trichoderma TB1.2 was the only one
effective in reducing up to 37% the percentage of isolation of the pathogen in
the roots of the inoculated plants.
Key words: Persea
americana, soilborne pathogen, antagonnistic microorganism, biologiacal
control
El cultivo del aguacate está muy extendido en
el litoral andaluz (sur de España), ocupando una superficie total en la
península del orden de 8.000 Has y con una producción de 62.000 Tm en 1998
(Anónimo, 1999). Las podredumbres radiculares del aguacate causadas por Rosellinia
necatrix y Phytophthora cinnamomi
son las enfermedades más importantes
del cultivo del aguacate en esta zona (López Herrera y García Rodriguez, 1987;
López Herrera, 1989).
Los problemas y limitaciones del control de
enfermedades fúngicas mediante el uso de fungicidas hacen que el control
biológico de los hongos fitopatógenos se presente como un método de control
alternativo. En este sentido, el control de P.
cinnamomi y R. necatrix mediante
la incorporación al suelo de los denominados agentes de control biológico ha
sido abordado por distintos autores. Así, se ha puesto de manifiesto que
bacterias presentes en suelo, tales como Pseudomonas
spp. y Streptomyces spp., inhiben el
crecimiento de P. cinnamomi in vitro (Mass y Kotzé, 1990; Finlay y McCracken,
1991; Stirling et al., 1992).
Igualmente, existe un gran número de especies fúngicas que manifiestan efecto
antagonista hacia P. cinnamomi tales
como Trichoderma spp., Myrothecium roridum, Aspergillus spp., o Paecilomyces spp. (Reeves, 1975; Gees y Coffey, 1989; Casale, 1990;
Finlay y McCracken, 1991; Duvenhage y Kotzé, 1993; McLeod et al., 1995).
Existen distintas especies de bacterias de los
géneros Agrobacterium y Pseudomonas aisladas de suelo y de
raíces de melocotonero y manzano que presentan un acusado efecto antagonista
hacia R. necatrix (Yasuda y Katoh,
1989). Adicionalmente, se ha obtenido control de R. necatrix por Trichoderma harzianum y Sordaria spp. (Freeman et al., 1986; Watanabe, 1991). Sin embargo, otros autores encuentran que la
incorporación de Trichoderma en campo
no es efectiva, pudiendo deberse esto a una aplicación inadecuada del
antagonista (Sztejnberg et al.,
1987).
En este trabajo se ha abordado el control
biológico de estos hongos in vivo
mediante la incorporación al suelo de distintos aislados de Trichoderma junto con aislados de P. cinnamomi y R. necatrix obtenidos de plantaciones aguacateras del sur de
España.
Se utilizaron plantas de aguacate de semilla
cv. Topa Topa con nueve meses de edad sembradas en bolsas de 2.5 litros con un
sustrato mezcla de turba:arena:tierra (2:1:1) desinfectado con bromuro de
metilo. Las plantas se inocularon con un aislado muy virulento de P. cinnamomi (Pc-273) o de R. necatrix
(Rn-400) y de forma simultánea con un
aislado de Trichoderma. Los aislados
de Trichoderma ensayados (T6: Trichoderma aureoviride, T9 y T10: Trichoderma longibrachiatum y TB1.2 Trichoderma
harzianum) se seleccionaron previamente in
vitro por su capacidad para antagonizar a estos patógenos (Soler et al., 1998). La inoculación se realizó
incorporando al suelo una suspensión de 106 conidias del
antagonista/g de sustrato y de 2.5 g de semillas de trigo colonizadas con P. cinnamomii por kg de sustrato (Zentmyer y Richards, 1952) o de 1 g de semillas colonizadas con R. necatrix por kg de sustrato
(Sztejnberg et al., 1987). Se consideraron 15 tratamientos distintos con
20 repeticiones cada uno: Plantas testigo no inoculadas (T), plantas inoculadas
con cada uno de los patógenos (Pc, Rn), plantas inoculadas con cada Trichoderma (T6, T9, T10, TB1.2) y
plantas inoculadas con cada patógeno y cada Trichoderma
(Pc+T6, Pc+T9, Pc+T10, Pc+TB1.2, Rn+T6, Rn+T9, Rn+T10, Rn+TB1.2).
La duración del experimento fue de cuatro
meses, realizándose durante su desarrollo las siguientes determinaciones: a)
cuantificación de Trichoderma spp.,
en suelo de las plantas inoculadas, a las 1, 4, 8, 12 y 16 semanas desde la
inoculación mediante el método de diluciones seriadas con TSM descrito por
Askew y Laing (1993), b) evolución a lo largo del experimento del número de
plantas muertas, c) cálculo del incremento de altura de cada planta al final
del experimento, d) evaluación del estado del sistema radicular de las plantas
al finalizar el experimento determinando el peso seco de raíces y la frecuencia
de aislamiento de los patógenos en 10 trozos de raíz por planta elegidos al azar y e) determinación de la
densidad de inóculo de cada patógeno en el suelo para cada tratamiento. P. cinnamomi se cuantificó siguiendo el
método de Gees y Coffey (1989) y R.
necatrix según el método puesto a punto en nuestro laboratorio para las
inoculaciones de invernadero: el sustrato infestado se deja secar a temperatura
ambiente; posteriormente se tritura y tamiza y se extiende en bandejas donde se
riega a capacidad de campo, éstas se sellan con lámina de plástico negra y se
incuban en oscuridad a 24 oC. A
los 7 y 14 días se realizan lecturas del número de colonias de R. necatrix crecidas sobre el sustrato.
En general, la densidad de inóculo de los
distintos aislados de Trichoderma se
presentó similar en los tratamientos con patógeno y sin patógeno. Por otro
lado, se observó una reducción de la densidad de inóculo de los distintos
aislados de Trichoderma entre el inicio del experimento y la cuarta
semana de la inoculación. En
posteriores cuantificaciones el aislado T9
mantuvo sus niveles por debajo
de 60.000 ufc por g suelo y el T6 y T10
entre 100.000 y 200.000 ufc por g suelo, mientras que el aislado TB1.2 destacó
por mantener su población en torno a las 400.000 ufc por g suelo hasta la
última cuantificación (Figura 1).
Los efectos de la aplicación de los diferentes
aislados de Trichoderma en las plantas de aguacate inoculadas con P. cinnamomi quedan reflejadas en el
Cuadro 1. Durante el experimento no se produjo muerte en las plantas inoculadas
con P. cinnamomi. No se encontró
diferencias significativas en el incremento de altura de las plantas. El peso
seco de raíz de las plantas inoculadas solo con P. cinnamomi resultó
similar al de las plantas inoculadas con P.
cinnamomi y Trichoderma, excepto
para el aislado T9 que se diferenció claramente del resto. En presencia de Trichoderma, el porcentaje de
aislamiento del patógeno de raíces siempre fue menor que en el tratamiento sin
antagonista. Al finalizar el
experimento, se encontró que la densidad de inóculo del patógeno en los
tratamiento con Trichoderma se redujo
significativamente con respecto al tratamiento con P. cinnamomi.
El efecto de la aplicación de aislados de Trichoderma en las plantas inoculadas con R.
necatrix se refleja en el Cuadro 2. La muerte de plantas en los
tratamientos R. necatrix y Trichoderma fue igual a la encontrada en
las plantas inoculadas solo con R.
necatrix. Al igual que para P.
cinnamomi, no se pudo establecer diferencias significativas en el
incremento de altura de las plantas. El peso seco de las raíces de las plantas
inoculadas con R. necatrix y Trichoderma spp. no se diferenció de las
inoculadas solo con el patógeno, aunque sí se observó un desarrollo
significativo de raíces en presencia solo de Trichoderma. Tampoco se observó diferencias en cuanto al porcentaje
de aislamiento del patógeno en las raíces de las plantas inoculadas con el
patógeno y las inoculadas con patógeno y antagonista, excepto para la
combinación Rn+TB1.2 que presentó un significativo menor aislamiento del
patógeno.
Los aislados
de Trichoderma ensayados demostraron
un claro efecto antagonista contra P.
cinnamomi y R. necatrix en los cultivos
duales realizados previamente in vitro (Soler
et al., 1998), sin embargo, los
resultados de control de estos patógenos con el antagonista en plantas
inoculadas de invernadero no han sido tan satisfactorios. Se confirma lo
observado por otros autores (McLeod et
al., 1995; Smith et al., 1990)
respecto a que la selección previa de antagonistas mediante cultivos duales es
útil, pero no garantiza el buen comportamiento de éstos en invernadero.
En cuanto al
establecimiento y evolución de la población de Trichoderma en suelo, la reducción inicial observada en la densidad
de inóculo para todos los aislados concuerda con los resultados obtenidos por
McLeod et al. (1995) quienes, en sus
evaluaciones de P. cinnamomi con
aislados de Trichoderma, indican que
esta reducción drástica puede deberse a
que el antagonista utiliza su energía en la producción de metabolitos
secundarios más que en su propia reproducción.
Al finalizar el experimento, la población de R. necatrix en el suelo en el
tratamiento Rn fue similar a la encontrada en presencia de los distintos
aislados de Trichoderma.

Figura 1.
Evolución
de la densidad de inóculo (ufc/g suelo) de aislados de Trichoderma (T6, T9, T10 y TB1.2) inoculados con Phytophthora cinnamomi (Pc) o Rosellinia necatrix (Rn).
|
Cuadro 1. Efecto de la
aplicación de aislados de Trichoderma
spp. a plantas inoculadas con Phytophthora
cinnamomi. |
|||||
|
Tratamiento |
Nº plantas muertas |
Incremento Altura (cm) |
Peso seco raíces (g)z |
% aislamineto patógenoy |
Densidad de inóculo
patógeno (ufc por g suelo) |
|
Testigo |
0 |
1.6 |
4.7 cdz |
- |
- |
|
P. cinnamomi (Pc) |
0 |
1.7 |
3.8
d |
17.5 |
173.7 a |
|
T6 |
0 |
1.3 |
6.2
b |
- |
- |
|
T9 |
0 |
1.5 |
5.3
ab |
- |
- |
|
T10 |
0 |
0.5 |
7.8
a |
- |
- |
|
TB1,2 |
0 |
1.9 |
5.3
ab |
- |
- |
|
Pc + T6 |
0 |
1.3 |
3.3
d |
10.5 |
15.8 b |
|
Pc + T9 |
0 |
1.9 |
5.4
ab |
6.5 |
24.0 b |
|
Pc +T10 |
0 |
1.9 |
4.0 cd |
10.0 |
18.2 b |
|
Pc + TB1,2 |
0 |
1.9 |
4.7 cd |
7.0 |
15.3 b |
|
zsin
considerar la raíz principal yen 10 trozos
de raíces elegidos al azar por planta xmisma letra
indica que no hay diferencias significativas según test LSD (P£0.05) |
|||||
|
Cuadro 2. Efecto de la
aplicación de aislados de Trichoderma
spp. a plantas inoculadas con Rosellinia
necatrix. |
|||||
|
Tratamiento |
Nº plantas muertas |
Incremento Altura (cm) |
Peso seco raíces (g)z |
% aislamineto patógenoy |
Densidad de inóculo
patógenos (ufc por kg suelo) |
|
Testigo |
0 |
1.6 |
4.7 cz |
- |
- |
|
R. necatrix (Rn) |
20 |
0.6 |
2.2 d |
37.2 a |
25.6 |
|
T6 |
0 |
1.3 |
6.2 b |
- |
- |
|
T9 |
0 |
1.5 |
5.3 bc |
- |
- |
|
T10 |
0 |
0.5 |
7.8 a |
- |
- |
|
TB1,2 |
0 |
1.9 |
5.3 bc |
- |
- |
|
Rn +T6 |
20 |
1.4 |
2.0 d |
35.0 a |
34.4 |
|
Rn + T9 |
20 |
1.2 |
2.7 d |
39.4 a |
19.2 |
|
Rn + T10 |
20 |
-0.4 |
2.2 d |
38.4 a |
38.4 |
|
Rn + TB1,2 |
20 |
0.3 |
2.6 d |
23.3 b |
35.2 |
|
zsin
considerar la raíz principal yen 10 trozos
de raíces elegidos al azar por planta xmisma letra
indica que no hay diferencias significativas según test LSD (P£0.05) |
|||||
El aumento
de vigor observado en las plantas inoculadas sólo con el antagonista, reflejado
en el peso seco de raíces, coincide con lo encontrado por otros autores (Chang et al., 1986; Windham et al., 1986; Smith et al., 1990), quienes indican que este efecto puede deberse a una
eliminación de patógenos menores de la rizosfera o a la existencia de un factor
liberado por especies de Trichoderma
que regule el crecimiento de las plantas. Igualmente, se confirma que esta
estimulación del crecimiento es independiente del efecto del antagonista en el
control de los hongos de suelo.
Por otro
lado, se encontró que la densidad de inóculo de Trichoderma en el suelo no está
siempre directamente relacionada con su acción antagonista. Así, en el caso de P. cinnamomi, resultó que las plantas
inoculadas con el aislado del antagonista que mantuvo niveles más bajos de
inóculo (T9) fueron las que presentaron mayor peso seco de raíces. En cambio,
para R. necatrix, las plantas
inoculadas con el aislado TB1.2, que mantuvo durante todo el experimento una
densidad de inóculo alta, presentaron
menor aislamiento del patógeno en sus raíces.
Este trabajo pone de manifiesto que la
incorporación de aislados de Trichoderma
al suelo para el control de las podredumbres radiculares del aguacate puede ser
efectiva, pero que require de trabajos
posteriores de investigación que clarifiquen los mecanismos de interacción
patógeno-antagonista específicos en cada una de las enfermedades estudiadas.
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