1999.
Revista Chapingo Serie Horticultura 5: 319-328.
EFECTO DE LOS DAÑOS MECANICOS
SOBRE EL COMPORTAMIENTO POSTCOSECHA DE FRUTO DE AGUACATE
Ma.
T. Zamora-Magdaleno1; J. Cajuste-Bomtemps1; Ma. T. B.
Colinas-León2; H. Santacruz-U.
1Especialidad de Fruticultura, IREGEP. Colegio de Postgraduados,
Montecillo, Edo. de México. C.P. 56230.
2Departamento
de Fitotecnia Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo, Edo. de México. C.P.
56230. México.
En años recientes las importaciones de aguacate hacia el mercado
Estadounidense han incrementado; sin embargo, la fruta sigue presentando
problemas en cuanto a su calidad, debido en gran parte a los daños producidos
por los aditamentos utilizados durante la cosecha y transporte, como también
por la maquinaria empleada para empaque. Dicho daño se manifiesta por manchas
obscuras a nivel de exocarpio, denominado a nivel regional como
rozamiento. Para evaluar su impacto
tanto en fases anteriores a la cosecha como en el empaque, se examinaron frutos
en desarrollo a través de los parámetros siguientes: firmeza, materia seca, patrón de maduración, color velocidad de
respiración y producción de etileno. Los resultados revelaron que el daño
sucede antes de la cosecha como resultado de la fricción entre frutos, entre
estos con las hojas o ramas. El nivel
de daño osciló en esta fase (anterior a la cosecha) desde un 2 hasta un 35%,
siendo esta variación consecuencia del manejo de los huertos. A nivel de
empaque la cantidad de fruta no comercializable objeto de castigo para el
mercado de exportación incrementó a valores del 10 al 62%. La variable patrón
de maduración reveló que a medida que los frutos expuestos a maduración
correspondían a fases próximas a la cosecha, incrementaban su vida de anaquel.
En frutos que tuvieron un mayor manejo, se observó un pico más elevado de
etileno, no así la respiración, que tuvo un comportamiento inverso. Puede
decirse que el estrés sufrido por los frutos como consecuencia de los golpes
afecto la maduración normal, produciendo un ablandamiento consecuencia del
daño.
Palabras
clave: Persea americana Mill.,manejo de
fruta, rozadura.
Michoacán has increased its exportation of
avocado mainly for the US-Market. However, there still exist fruit of
undesirable quality; as are the presence of dark stains (spots) on the exocarp
of the fruit a consequence of friction during harvest and postharvest,
regionally known as “rozamiento”. In order to evaluate friction damage
proportion an effect on fruit quality a study of harvest and postharvest was
made on the basis on physical, biochemical and physiological variables. Damage
symptom was observed before harvest as a result of fruit friction during growth
or as result of friction with leaves or small branches. Damage proportion a
this point raised from 2 to 35%, and increased at the packinghouse from to 10
to 62%. Fruit coming immediately from harvest had a longer storage life,
compared to those from packaging. Ethylene production was higher in fruit
recollected from the last phases of the packaging process, while their
respiration rate was lower due probably to the result of mechanical injury.
Their behavior could also be related to fruit firmness, yet these fruits at the
beginning of ripening had a lower value.
Key words: Persea
americana Mill., management
of fruit, fruit friction.
Para el ciclo 1997-1998 Michoacán
exportó 42,000 toneladas de aguacate
(ASEAM, 1999), cifra que pone de manifiesto la importancia de este cultivo para
el Estado. La apertura de las exportaciones al mercado estadounidense en los
últimos dos ciclos de cosecha (1997-1999) como una opción más para el productor
mexicano, crea la imperiosa necesidad de comercializar frutos con una excelente
calidad si se desea cautivar los mercados extranjeros, como en aquellos
existentes con anterioridad a nivel nacional; de lo contrario, las
exportaciones serán motivo de sanciones económicas y en un futuro del cierre de
dichos mercados.
Desde un punto de vista fisiológico y en
particular de la postcosecha, los frutos se ven demeritados en su apariencia
estética y en su calidad nutritiva que pueden además conllevar a una vida de
postcosecha menor. Dichos defectos tienen su origen o se agudizan muchas de las
veces por el inadecuado manejo en los procesos que se dan desde la cosecha
hasta el empaque. Se considera que el daño por rozamiento, caracterizado por
una oxidación del tejido que posteriormente se hunde y necrosa, es uno de los
que más se presenta durante la cosecha, llegándose a estimar en el orden de un
78% de los frutos (Zamora et al.
1991).
El daño se torna más notorio en los frutos a lo largo de su recorrido en
el empaque, debido en gran medida al inadecuado manejo del fruto y que
repercute afectando el nivel de frutos con calidad para la exportación.
Con base en lo anterior se planteo la presente investigación cuyo
propósito es el de establecer la influencia del efecto del manejo en cosecha y
posterior a la misma (empaque) en la calidad del producto.
El experimento fue establecido con
frutos de aguacate ‘Hass’ provenientes de diferentes huertos y empaques
ubicados en el estado de Michoacán.
Para conocer la manera en que
las operaciones de cosecha y postcosecha contribuyen afectando la calidad del
fruto y propician el daño por rozamiento, como de un posible efecto por
condiciones y localización de huerto, se recolectaron frutos de los huertos:
Machúparo (2150 msnm), Tizate (2050 msnm), Copal (1500 msnm), La Merced (1430
msnm), Galeana (2350 msnm), San Martín (1480 msnm), Caracha (1500 msnm) y El Durazno (1750 msnm). En el huerto el
Copal se consideraron dos sitios de muestreo diferentes: el primero, cuando el
fruto es desprendido del árbol por los cortadores; y el segundo grupo se tomó
del camión al ser transportados al empaque. La evaluación del comportamiento
postcosecha de dichos frutos se hizo a una temperatura promedio de laboratorio
de 20 ± 2 ºC.
El análisis del daño ocurrido en empaque
se hizo de la colecta de 30 frutos de cada una de las etapas de empacado en una
empacadora local que dedica su producto a exportación. El primer muestreo fue
después del preenfríado (a 12 °C), en la banda de vaciado del elevador; un
segundo grupo, después del cepillado del fruto (cepillos). La siguiente toma de
muestra se hizo en la mesa de selección; un cuarto grupo se obtuvo del
singulador (elevador de rodillos que transportan los frutos hacia las charolas
de calibración por peso); el quinto, se
tomó de los carros donde se coloca el fruto para ser empacado por calibres y el
sexto y último grupo fue tomado de los “Pallets”. Estos frutos se utilizaron
para evaluar incidencia y severidad de rozamiento.
Variables evaluadas
Se tomaron 10 frutos para cada una de
las seis etapas del empacado. Las mediciones se hicieron cada tercer día hasta
llegar a la madurez de consumo. La
respiración se evaluó utilizando el método de corriente de gas continuo,
descrito por Loomis y Scull (1937) y modificado por Lakshminarayana et al. (1974).
La producción de etileno se cuantificó
por método estático. Las muestras se
leyeron en un cromatógrafo de gases marca Aerograph, modelo 1400, con detector
de ionización de flama y columna de 2 m de longitud y de 1/8 medida de
diámetro, empacado por Porapack-N. Las condiciones de trabajo fueron:
temperaturas de columna de 60°C, del detector 130 °C y el inyector 110 °C. El gas de arrastre fue helio y la
cantidad de muestra inyectada 0.5 ml.
Color externo.
Se registro a través de un colorímetro
(Hunter Lab). Los valores de L, a y b se analizaron conforme a un índice de
color (-10 ab/L) establecido por Mateos et
al. (1988).
Firmeza.
Se determinó con un texturómetro
“Chatillon”. La medición consistió en la fuerza ejercida durante la penetración
de un puntal, en forma de cono, en la pulpa del fruto. Se evaluó cada tercer
día, en cinco frutos, de cada una de las etapas del empacado; cada fruto
representó una repetición.
Patrón de maduración.
El patrón de maduración se calculó a
través de una escala subjetiva que comprendió tres categorías: frutos de
textura dura al tacto, frutos cambiantes y frutos suaves (al alcanzar la
madurez de consumo). De cada tratamiento se analizaron 30 frutos; donde cada
fruto representó una repetición; y las observaciones fueron tomadas todos los
días. Los valores finales se expresaron, como el número promedio de días
requeridos para obtener la madurez de consumo.
Incidencia de rozamiento.
Para obtener la incidencia de rozamiento
en los frutos se elaboró una escala basada en la proporción del exocarpio
dañado. Los frutos fueron agrupados en las categorías siguientes:
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Cuadro 1. Incidencia de rozamiento en fruto de aguacate cv.
Hass. |
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Nivel del daño |
Cognotación |
Porciento de
incidencia |
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I |
Sano |
< 5% |
de superfice dañada |
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II |
Leve |
5 – 15% |
de superfice dañada |
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III |
Moderado* |
16 – 30% |
de superfice dañada |
|
IV |
Severo* |
> 30% |
de superfice dañada |
|
*No comercializable para
exportación |
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Se analizó pesando 20 g de mesocarpio
fresco que se sometió a secado a una temperatura de 70 °C en estufa con
circulación de aire, hasta mantener un peso constante, que coincidió con un
tiempo de 48 h. Se registró el peso y por relación directa se obtuvo el
porciento de materia seca. Se efectuó tanto al inicio, como al final de la maduración
en 30 frutos.
Se realizó solamente de nueve muestras provenientes del secado para
cuantificación de materia seca. El método utilizado fue el Soxhlet, empleando
como solvente al hexano. La finalidad de esta variable fue el de complementar
la de cuantificación de materia seca permitiendo establecer con una mayor
precisión el estado de madurez de los frutos a la cosecha.
Determinación de fenoles totales.
La cuantificación de fenoles totales se
hizo con base en el método propuesto por Chaplin et al. (1982) para la medición objetiva de daños por frío en
aguacates y la curva estándar se preparó conforme a la metodología de Litwarck
(1967). El tejido utilizado fue exocarpio de aguacate fresco en tres estados
diferentes de madurez, denominados como: frutos avanzados (de más de 26% de materia seca), intermedios
(entre 21-25% de materia seca) y tardíos (menos de 21% de materia seca),
considerando tres repeticiones en cada caso.
Diseño Estadístico
Se utilizó el diseño
estadístico completamente al azar. Donde huertos de diferentes regiones
productoras y fases a lo largo del proceso de cosecha y postcosecha, se
consideraron como tratamientos.
El tamaño de muestra para evaluar el
rozamiento en frutos no cosechados (todavía adherido al árbol) fue dependiendo
del huerto entre los 400 y 500 frutos que correspondió al 1.65% de un lote
comercial.
La afectación de frutos por
rozamiento y su relación con cada una de las etapas de cosecha y postcosecha se
presenta a continuación:
Es importante señalar que en algunos
huertos la manifestación del daño por rozamiento ya se presentaba desde fases
anteriores a la cosecha, indicando un posible efecto de las condiciones de
desarrollo. En todos los huertos muestreados (Tizate, La Merced, Galeana, San
Martín y Copal) hubo incidencia por rozamiento; sin embargo, en tres de ellos
(Tizate, Copal, y La Merced) se destino fruto para exportación. Se observó
asimismo que dentro de este último grupo sólo los huertos Tizate y Copal
presentaron una proporción de frutos sanos mayor al 75%. En contra parte, los
huertos de San Martín y Galeana llegaron a presentar niveles desde un 30 hasta
un 35% de frutos no exportables.
La condición intrínseca de la planta de
fructificar en inflorescencias racimosas que permiten el crecimiento en
conjunto de por lo menos dos frutos es una característica que pudiera originar
el inicio del daño por rozamiento. Cuando a la condición anterior se le suma la
participación del viento, el movimiento entre frutos o de estos con otros
órganos de la planta tales como ramas u hojas puede inducir a una mayor
severidad del daño, como consecuencia de la fricción.
Hasta este nivel y bajo condiciones
naturales al estar el fruto adherido al árbol el mecanismo de cicatrización es
activo (Bell, 1981), lo cual no acontece en frutos maduros fisiológicamente y
separados del árbol.
A nivel empaque, el estudio se pudo
conducir en sólo tres de los huertos: Machúparo, Tizate y Copal (Cuadro 2).
Como era de esperarse, el manipuleo de los frutos y la interacción de estos con
la maquinaria dentro de los procesos del empaque condujo a un aumento y a una
mayor severidad en la expresión del daño.
El huerto en el cual se encontró mayor
daño a nivel empaque correspondió al de Tizate, y que al final del proceso
arrojo un 60% de frutos de calidad no exportable. A este huerto le prosiguió el
Copal con un valor similar de frutos no exportables, pero que a diferencia del primero, la presencia de frutos no
comercializables inicio a partir de la
mesa de selección. Los frutos en este último huerto en las dos primeras
fases del empaque eran 100% comercializables; sin embargo, al pasar por los
rodillos se hicieron manifiestos los golpes y una mayor severidad del daño a
medida que el fruto pasaba por las fases finales del empacado. A diferencia de
los dos huertos anteriores, los frutos provenientes del Machúparo presentaron el menor daño por
fricción y la proporción de fruta dañada, que no reunió características para la
exportación, correspondió a sólo el 10% de la producción al término del proceso
de empaque.
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Cuadro 2.
Incidencia y severidad del daño por rozamiento durante el proceso de empaque. |
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*Porciento
de frutos. Nivel de daño (I=sano <5%;
II=leve 5-15%; III=moderado 16-30%; IV=severo >30%). PFC=Porciento
de frtuta coercializable. PFNC=Porciento de fruta no comercializable. |
La condición observada para el huerto el
Tizate quizás obedezca a que este huerto era el único que se encontraba bajo
condiciones de temporal, siendo común que se tenga influencia de estrés hídrico
desde precosecha (durante los meses de desarrollo después del amarre),
condición que favorece la expresión de la PPO (polifenol oxidasa) y en
consecuencia el oscurecimiento de tejidos (Bower y Cutting, 1987)
En el huerto el Copal, el estudio se
pudo evaluar desde campo; donde el daño producido por cortadores es de
consideración (13%), aunque poco perceptible. Posteriormente al llegar los
frutos al camión, la proporción se elevó del 13% al 35% como consecuencia de
las fricciones entre frutos y de estos con las cajas, como de golpes recibidos
durante la recolección y en la colocación de cajas dentro de camiones
Otro factor que podría
contribuir en una mayor susceptibilidad del fruto al rozamiento durante el
empaque lo es el mojado del fruto durante la aspersión y a la fricción durante
el cepillado, produciéndose un efecto similar al de una cosecha en húmedo, como
lo establece Duvenhage (1993). En estas condiciones los frutos cosechados
presentan lesiones a nivel de lenticelas.
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Cuadro 3. Días
promedio a la maduración de frutos de aguacate desde cosecha y postcosecha. |
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Los frutos del huerto San Martín fueron
más perecederos, al madurar en promedio en un día menos que el de aquellos del
huerto el Copal; se observó también para ese mismo huerto que la maduración de
frutos inició desde el noveno día, mientras que para el Copal aconteció en el
undécimo día y con un porcentaje de frutos maduros en cinco unidades
menos. Esta diferencia no puede
atribuirse propiamente a diferencias en el estado de madurez de los frutos a la
cosecha ya que el contenido de materia
seca no presentó diferencias (valores no mostrado) y pudiera mas bien obedecer
a las condiciones de la recolección y traslado (manejo del fruto en campo).
Durante los procesos de empaque, la vida
útil de los frutos provenientes del huerto Machúparo (de su entrada a su salida) aparentemente no se vio afectada ya
que se mantuvo en promedio doce días.
Después del cepillado la maduración de frutos se vio afectada en un día,
sin embargo, al llegar a la selección el valor inicial se vuelve a
estandarizar. Una tendencia similar se observó cuando los frutos llegaron a la
fase tolva. Para el huerto el Copal la
tendencia fue la de una reducción de la vida útil de los frutos en
aproximadamente dos días desde el ingreso al empaque hasta llegar a una fase
anterior a la colocación en cajas (tolva). Todas las fases en el empaque
analizadas para los frutos provenientes de el Copal, más del 50% en cada una de
ellas se encontraban maduros a los once días de cosechados, en cambio, para el
huerto Machúparo sólo el 50% de las fases analizadas (tres de seis) la habían registrado,
además de ser en un día posterior (día 12).
Con base en estos resultados,
se podría pensar que los frutos del huerto el Copal al entrar al empaque y por
acción de los daños mecánicos sufrieron un reblandecimiento, a su vez
aceleraron su maduración (Arpaia, 1987).
Para esta variable, a pesar de
que los valores expresados mediante el índice a la madurez de consumo no
reflejaron diferencias estadísticas, si fue notoria en cambio de manera visual
las diferencias en tonalidad que fue reflejo del estado de madurez a la
cosecha. Esta condición se acompañó
también de una marchitez en los frutos y en especial, por una deshidratación en
la zona circundante al pedúnculo.
Al inicio del experimento se observó que
estando el fruto en un color verde los daños por rozamiento fueron evidentes y
se agudizó afectando la apariencia a medida que se incrementó el daño,
pudiéndose en algunos casos confundirse con el daño por frío (tejido manchado
con una coloración oscura, hundido y deshidratado).
Tanto al inicio como a final del proceso
de empaque no existieron diferencias estadísticas entre las diferentes fases
del empaque. Los frutos de las últimas fases tuvieron siempre los menores
valores del índice de color, como consecuencia de la selección que permitió
eliminar los frutos tiernos o con un contenido bajo de materia seca.
Firmeza.
La firmeza de frutos aunque menos
palpable que en el caso del patrón de maduración presentó una tendencia similar
a este último. A partir del día seis después de haberse cosechado los frutos se
observó la tendencia de que los frutos muestreados en campo mantuvieron una
firmeza en promedio significativamente mayor que el de aquellos que provinieron
del empaque, lo que reafirma un posible efecto por golpe, aunado a que a medida que los frutos se acercaban al
final del proceso la pérdida de firmeza durante la maduración fue mayor (Cuadro
5).
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Cuadro 4. Indice de color del exocarpio de fruto
de aguacate maduros al ambiente (20 °C). |
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*Indice de color (-10ab/L). Medias con la misma letra son iguales (sin
diferencia significativa) en el sentido de las columnas (Tukey P£0.05). |
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Cuadro 5. Firmeza (kg) de pulpa de frutos de
aguacate al ambiente (20 °C) durante la maduración. |
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Medias con la misma letra son iguales (sin diferencia significativa)
en el sentido de las columnas (Tukey P£0.05). |
El peso seco, (en los frutos del huerto el Copal) como una variable
indicadora del estado de madurez, no presentó significancia entre las medias de
los tratamientos evaluados; por lo tanto, la madurez de los frutos evaluados
fue similar en todas las fases de postcosecha estudiadas; aun así, desde el
punto de vista numérico los valores nos llevaron a confirmar que durante la
fase de selección la tendencia fue a eliminar los frutos tiernos, ya que al
final del proceso los frutos de las últimas fases presentaban en promedio
cuatro unidades porcentuales más que el de aquellos tomados en fase de cosecha.
Esta misma tendencia se volvió a repetir cuando alcanzaron la madurez de
consumo.
El contenido de fenoles en frutos
presentó una asociación con los valores de materia seca, frutos con un 20% de
materia seca presentaban para los huertos muestreados valores de 80-100 mg de
compuestos fenólicos por gramo. Cuando
el contenido de materia seca era entre un 21-25%, los valores de fenoles
disminuyeron a 50-60 mg·g-1; sin embargo, al incrementarse la
materia seca de los frutos (26%) los niveles de fenoles también se incrementaron,
lo que puede explicar en gran parte el porqué de un mayor oscurecimiento en las
muestras puestas a secar a medida que avanzó su maduración. De forma directa no
se pudo concluir si el contenido de fenoles en el fruto tenían una relación con
las fases del empacado ya que el nivel de éste en los frutos era constante.
Comparativamente entre huertos, la concentración de fenoles totales en fruto
fue mayor en el huerto San Martín que a su vez presentó el mayor rozamiento.
El máximo climaterio se presentó en promedio para los frutos del huerto
el Copal en la fase campo a los 10 días después del corte, mientras que para
aquellos de empaque el máximo climaterio se presentó a los nueve días, tendencia que concuerda con lo observado en
la variable de patrón de maduración.
Los niveles máximos de respiración
(picos máximos de CO2) disminuyeron
a medida que se avanzó en la cadena de empacado, el valor más alto se registró
para los frutos de la fase cortadores
(198 mg·kg-1·h-1 de CO2) y el más bajo
en la fase tolva (106 mg·kg-1·h-1 de CO2),
como se observa en la Figura 1. Es de señalar además que para ésta última fase
del empaque algunos frutos maduraron a una mayor velocidad ya que al día 7 de
cosechados se contaba con un 10 % de frutos maduros, y al día 12 el total de
ellos se encontraban sobremaduros (Cuadro 3).
En lo concerniente a la producción de etileno el valor máximo se
registró al día 10 después de la cosecha. Los frutos de las fases de campo
(muestreados a nivel de cortadores y camión) siempre expresaron bajos picos, llegando a ser de una tercera parte
en comparación con algunas de las fases de empaque. El análisis general, desde
campo hasta empaque, reveló una mayor producción de etileno a medida que el
fruto provenía de las fases finales del empacado.
Al parecer no se encontró una
dependencia directa entre los procesos fisiológicos estudiados, puesto que los
frutos de la fase de campo que tuvieron las mayores tasas de producción de CO2,
su nivel de etileno fue el más bajo.
Aparentemente el incremento en la
producción de etileno pudiese ser consecuencia
del daño físico sufrido en empaque. El etileno es biosintetizado por
tejidos al sufrir daños mecánicos, viéndose modificado su patrón de producción
(Yang y Hoffman, 1994).
Aun cuando la dependencia entre
ambas variables no fue directa en este estudio, si se encontró una asociación
entre ambos procesos, como lo establecen varios autores, Eaks (1983), Saucedo
(1989), Blumenfeld et al. (1986) ya
que en ambos procesos se presentó un incremento paulatino, que posteriormente
evoluciona hacia los picos manifiestos entre el octavo y el décimo día después
de cosechados los frutos (Figura 1 y 2).


Cabe señalar, que al efectuarse el
análisis estadístico no existió diferencia significativa (P£0.05) entre cada uno de los valores
obtenidos para las fases del empacado, sin embargo, ello no implica que no exista un efecto fisiológico. Las
diferentes tasas de respiración y producción de etileno condujeron a comportamientos
distintos, ya que como se constató con los días a maduración y elevación
climatérica los frutos a través de la cadena de empacado sufren un deterioro,
al acelerar su maduración.
Conclusiones
El rozamiento es un daño inicial a nivel
de exocarpo, resultado de las fricciones y golpes durante el manejo del fruto
en las operaciones de cosecha y empaque. Se puede originar de forma natural
desde el desarrollo del fruto, alcanzando niveles desde un 2 hasta un 8%. El
síntoma se agrava en frutos inmaduros por su alto contenido de fenoles.
Los frutos cosechados en los diferentes
huertos, en una misma fecha, mostraron un comportamiento diferente en el número
de días para llegar a la madurez de consumo, lo que implica un posible efecto
de condiciones de desarrollo. Los daños mecánicos durante el empaque
contribuyeron considerablemente en el ablandamiento del fruto además de
presentarse en una forma heterogénea.
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