1999. Revista Chapingo Serie Horticultura 5:
375-387.
GUÍA
DE INOCUIDAD ALIMENTARIA Y SUS IMPLICACIONES PARA LA PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN
DEL AGUACATE ‘HASS’ MEXICANO
H. C. Salazar-Arriaga[1];
R. F. González-Sánchez[2]
1Director de
Integración de Servicios Financieros, Dirección General de Desarrollo
Agropecuario, SAGAR y Maestro Investigador de la Universidad Autónoma Agraria
“Antonio Narro”
2Estudiante de Postgrado en la División de Ciencias Económico
Administrativas, Universidad Autónoma Chapingo
RESUMEN
Este trabajo se circunscribe en la necesidad de presentar un panorama
general de las perspectivas que tiene el aguacate hass mexicano ante un nuevo
requisito de calidad impuesto por el socio comercial más importante de nuestro
país, los Estados Unidos de Norteamérica.
Palabras Clave: Persea americana Mill.,
mercados, economía, acuerdos.
INOCUITY GUIDE AND ITS IMPLICATIONS FOT THE
PRODUCTION AND DISTRIBUTION OF MEXICAN ‘HASS’ AVOCADO
SUMMARY
This paper deals with the necessity to have a
general view of the perspectives that the Mexican ‘Hass’ avocado has, due to
the impositions of our country’s most important partner the USA.
key words: Persea
americana Mill., markets, economy, trade.
INTRODUCTION
Es importante resaltar que la iniciativa de inocuidad alimentaria
propuesta por el Presidente de los EE.UU., no ha perdido su impulso inicial,
sino mas bien, la implementación de algunos de sus componentes sólo se vieron
retrasados por los problemas climáticos sufridos en algunos de sus estados
durante 1998: sequía en Texas y heladas en Florida, entre los mas destacados.
Esta situación, refleja un aspecto de este nuevo requisito: estándares más
altos para la producción, lo cual crea retos para el comercio internacional. En
este sentido, no debe perderse de vista que el surgimiento de esta iniciativa
tiene un objetivo que los productores mexicanos no deben olvidar si desean
incrementar su participación en el mercado de los países desarrollados: la
protección de la salud de los consumidores.
La propuesta para mejorar la higiene en las frutas y
hortalizas frescas, inició en enero de 1997, cuando el Presidente Clinton, a
través de la radio, anunció una “Iniciativa de Inocuidad Alimentaria” para
mejorar la sanidad, calidad, higiene e integridad en la producción de alimentos
de los países que exportan a los mercados de los EE.UU. Pocos meses después, en
mayo de 1997, como parte de la iniciativa del Presidente, el Departamento de
Salud y Servicios Humanos (DHHS), el Departamento de Agricultura de los Estados
Unidos (USDA), y la Agencia de Protección para el Medio Ambiente (EPA),
enviaron al Presidente un reporte que identificaba a la producción, manejo,
comercialización y distribución de las frutas y hortalizas frescas como áreas
de inquietud, respecto a su relación con enfermedades bacteriológicas con
serias implicaciones para la salud humana.
El 2 octubre de 1997, el Presidente Clinton anunció
un plan titulado “Iniciativa para Asegurar la Inocuidad de las Frutas y
Hortalizas Frescas Nacionales e Importadas”, el cual ha tenido como objetivo
asegurar que las frutas y hortalizas frescas o ligeramente procesadas (como
ensaladas), consumidas por los ciudadanos estadounidenses, ya sean producidas
internamente o importadas, alcanzaran las más altas normas de salud, higiene e
inocuidad. Como parte de la iniciativa, el Presidente instruyó a los
secretarios del DHHS y del USDA, que en cercana cooperación con la comunidad
agrícola de los EE.UU., elaboraran la guía en las buenas prácticas agrícolas
(BPA) y en las buenas prácticas de manufactura (BPM) para la producción, y
manejo de las frutas y hortalizas.
En respuesta a esta directiva, la FDA y el USDA
emitió el 26 de octubre de 1998, la “Guía para la Industria – Guía para
Minimizar los Riesgos Microbiológicos en la Inocuidad Alimentaria para Frutas y
Hortalizas Frescas.” Este documento señala exclusivamente los riesgos
microbiológicos en la inocuidad alimentaria, y las buenas prácticas agrícolas y
de manejo comunes en el cultivo, cosecha, lavado, selección, empaque y
transporte de la mayoría de las frutas y hortalizas que se venden al consumidor
sin procesar (crudos) o mínimamente procesados.
De acuerdo con sus autores, la guía es consistente
con los derechos y obligaciones comerciales de los Estados Unidos, y no busca
imponer barreras o restricciones innecesarias o desiguales a los productores y
exportadores extranjeros.
Además de la guía, la iniciativa de inocuidad del
Presidente Clinton incluye otros elementos tales como solicitar al Congreso de
ese país proporcionar mayor autoridad a la Administración de Alimentos y
Medicamentos (FDA, dependiente del DHHS), para que ésta pueda impedir la
importación de frutas y hortalizas provenientes de países en los cuales sus
estándares de higiene e inocuidad no sean similares a los estadounidenses. Se
proponía además, incrementar el número de inspectores en frontera del FDA, así
como su presupuesto. Entre las acciones más importantes emprendidas por el
gobierno de los EE.UU. (USDA, DHHS, EPA), respecto a la iniciativa de inocuidad
destacan las siguientes:
ò
Instrumentación del sistema
HACCP para los pescados y mariscos. En diciembre de 1997, el FDA implementó el sistema
de Análisis de Riesgos y Control de Puntos Críticos (HACCP) para la industria
pesquera. Este sistema es una metodología preventiva que exige a las industrias
procesadoras y empacadoras de pescados y mariscos (bien sean estadounidenses o
de países que exportan a los EE.UU.) identificar y prevenir los peligros que
pudieran causar enfermedades infecciosas. Antes del HACCP, la industria
confiaba en puestos de observación en el procesamiento y en muestras aleatorias
de los productos terminados para detectar problemas.
ò
Instrumentación del HACCP en
carne de res y productos avícolas. En enero de 1998, a solicitud del USDA, se
implementó el sistema HACCP en las principales plantas procesadoras de carne de res,
pollo y huevo de los EE.UU. En función de su tamaño, les será requerido a las
otras plantas procesadoras la implementación de este sistema entre enero de
1999 a enero del 2000.
ò
implementación del HACCP a la
producción de jugos y zumos de frutas. En abril de 1998, el FDA propuso mejorar
la higiene e inocuidad de los jugos de frutas y hortalizas al requerir a los
procesadores de estos productos (tanto estadounidenses como extranjeros) la
implementación del sistema HACCP. En julio de ese año, el FDA publicó la
reglamentación final que establece que todo jugo de frutas y hortalizas no
procesado para eliminar las bacterias pusiera en su etiqueta: “PELIGRO: este
producto no fue pasteurizado y por tanto, puede contener bacterias dañinas que
pueden causar enfermedades a los niños, los ancianos y cualquier persona con
sistema inmunológico débil”.
ò
Huevo. En mayo de 1998, el USDA
y el FDA solicitaron comentarios públicos para implementar una estrategia
denominada “del campo a la mesa”, con el fin de disminuir el riesgo asociado al
huevo. La solicitud de los comentarios esta relacionada con la prevención de la
contaminación con la bacteria Salmonella
enteritidis en las gallinas de postura y durante el procesamiento, manejo y
almacenamiento de este producto. La bacteria mencionada, es una de las más
reportadas como causante de enfermedades relacionadas con los alimentos en los
EE.UU.
ò
Investigación en inocuidad
alimentaria. En mayo de 1998, el FDA anunció la disponibilidad de casi 1.5
millones de dólares para la investigación que apoye la reducción de
enfermedades relacionadas con los alimentos, así como para desarrollar modelos
que evalúen los riesgos microbiológicos en los alimentos.
ò
Desarrollo del sistema PulseNet. También en mayo de 1998, se
anunció la formación de una red de computación para los laboratorios de salud
pública – llamado PulseNet – para apoyar la rápida identificación y detención
de los focos de epidemias de enfermedades relacionadas con los alimentos. Este
sistema permite a los epidemiólogos de cualquier región de los EE.UU., responder
cinco veces más rápido en la identificación de un alimento contaminado, al
reconocer la huella genética de un patógeno. La rápida comparación de estas
huellas se realiza a través de la base de datos mantenida por los Centros para
el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
ò
Grupo FORC-G.
En mayo de 1998, el FDA, el USDA y el EPA firmaron un memorándum de
entendimiento para crear el Grupo Coordinador de Respuesta a la Epidemias
relacionadas con los Alimentos (FORC-G). Este grupo intenta incrementar la
coordinación y comunicación entre las agencias federales, estatales y locales,
y para orientar eficientemente el uso de los recursos y el personal durante una
epidemia.
ò
Consejo de Inocuidad Alimentaria. El 25 de agosto de 1998, el
Presidente Clinton estableció el Consejo de Inocuidad Alimentaria, con el fin
de desarrollar un plan estratégico para las actividades federales sobre
inocuidad alimentaria, y para asegurar que las agencias federales desarrollen
coordinadamente presupuestos de inocuidad alimentaria de manera anual.
ò
Importaciones de alimentos por
los EE.UU. Con la premisa de es mejor asegurar la inocuidad de los
alimentos al supervisarlos en el país donde se producen, en lugar de revisarlos
en el momento en que cruzan la frontera, se están diseñando programas para
prevenir la contaminación en países que exportan al mercado de los EE.UU. Serán
conducidas inspecciones en el extranjero, en los establecimientos que producen
alimentos con mas alto riesgo de contaminación microbiología, asimismo, el
monitoreo en la frontera estadounidense se incrementará. Cuando aparezcan
brotes de enfermedades relacionadas con alimentos importados, se llevarán a
cabo investigación en los países exportadores involucrados.
Como
puede observarse, la iniciativa de inocuidad tiene amplios alcances y existen
importantes fuerzas políticas en el Congreso y el gobierno de los EE.UU. para
impulsar aun más esta iniciativa.
De
acuerdo con reportes del USDA, por microbios patógenos en los alimentos, se
estima que en los EE.UU. se enferman de 6.5 a 33 millones de personas y 9,000
mueren anualmente. Se han detectado mas de 40 tipos de microbios patógenos
asociados con los alimentos, entre los que se encuentran los hongos, virus y
bacterias. De seis patógenos estudiados, el costo médico por la enfermedad es
estimado entre 9.3 y 12.9 mil millones de dólares al año.
Sin
embargo, estos reportes de enfermedades, son un reflejo de los cambios
experimentados en el mercado de los EE.UU., los cuales deben tenerse presentes
como indicadores de una tendencia general en los países desarrollados. Algunos
aspectos de esta tendencia son:
ò
Actualmente, de cada dólar que
gasta en alimentos el consumidor estadounidense, destina 50 centavos al consumo
alimenticio en establecimientos como restaurantes, establecimientos de comida
preparada y en cadenas de comida rápida.
ò
El número de personas consideradas
como de alto riesgo de adquirir enfermedades transmitidas por alimentos
contaminados se ha incrementado en los EE.UU. (al igual que en otras economías
desarrolladas), debido al incremento en la esperanza de vida, y el consiguiente
incremento del número de personas ancianas en la sociedad.
ò
Un elemento de suma importancia es
la tendencia a una mayor resistencia de las bacterias patógenas, así como el
surgimiento de nuevos agentes patógenos en la cadena alimenticia. A finales de
la década de los cuarentas, los científicos habían identificado cuatro
patógenos relacionados con los alimentos, actualmente se han identificado mas
de 20.
ò
El incremento en la complejidad de
la cadena de distribución de alimentos (las frutas y hortalizas frescas en los
EE.UU. están disponibles al consumidor durante todo el año debido a los
importantes flujos de importaciones, asimismo, actualmente intervienen mas
agentes económicos en el proceso de producción, empaque, transporte y
distribución, a efecto de aprovechar el mayor valor agregado de los productos
que son demandados).
ò
Finalmente, las preferencias del
consumidor (en particular el de mayores ingresos) se han orientado hacia una
mayor higiene, integridad y calidad del producto. Por esto, los grupos de
consumidores han respaldado fuertemente la iniciativa de inocuidad en los
EE.UU. y en otros países, por ejemplo Europa presionan a sus gobiernos para
etiquetar a los alimentos transgénicos, importados principalmente de los
Estados Unidos.
Para tener una visión integral del efecto que puede tener las
recomendaciones de la guía de inocuidad en la producción y manufactura de
alimentos, pero más contundentemente en la exportación, de frutas y hortalizas
de México a los EE.UU., es necesario revisar la posición competitiva de estos
productos mexicanos en el mercado estadounidense en los últimos años.
Como resultado de la firma del TLCAN, el comercio total y el
agropecuario de México con el mundo acentuó mas el intercambio con los EE.UU.,
de tal manera que actualmente mas del 75% de nuestras importaciones y
exportaciones de productos agropecuarios se realizan con este país. Este
crecimiento, en particular de las exportaciones, ha incrementado la
participación de nuestro país, hasta convertirlo en el segundo abastecedor de
productos agropecuarios del mercado estadounidense (Figuras 1 y 2).
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Figuras 1 y 2.
Participación de las exportaciones agropecuarias mexicanas en el mercado de
los EE.UU. |
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1993 |
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1998 |
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FUENTE: SECOFI con datos del
USDOC
En este sentido, mientras en 1993, de cada 100 dólares que los EE.UU.
pagaban por la importación de productos agropecuarios, nueve de ellos entraban
a México. Para 1998, este valor alcanzó los 13 dólares.
Un papel destacado en el crecimiento de las exportaciones agropecuarias
de México a los EE.UU., lo han jugado las frutas y las hortalizas. En el
periodo de 1993 a 1998, las exportaciones pasaron de 1.38 mil millones de
dólares a 2.38 mil, un incremento de más de dos mil millones, lo que significa
que la tasa de crecimiento promedio anual alcanzó el 11.5% (Figura 3).
Este crecimiento se debe atribuir no solo a las ventajas comparativas
relacionadas con el suelo, clima, cercanía geográfica y legislaciones menos
excesivas en materia laboral y de uso de agua, sino también a las ventajas
competitivas como el uso de mayor tecnología en semillas, procesos y técnicas
de producción, mejores sistemas de comunicación y transporte. Un aspecto
importante que ha surgido para el sector agropecuario mexicano con la firma del
TLCAN, es la consolidación de un mayor volumen de oferta de frutas y
hortalizas. Lo anterior, permite suponer un mayor dinamismo en el crecimiento
de las exportaciones de frutas y hortalizas al mercado estadounidense en años
futuros.
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Figura 3. Crecimiento de
las exportaciones de frutas y hortalizas mexicanas a los EE.UU. (miles de
millones de dólares) |
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FUENTE:
SECOFI con datos del USDOC
Al desagregar la composición de las hortalizas y frutas que más
importancia tienen en el mercado de los EE.UU., es posible ver cuales de ellas
dominan el mercado de las importaciones de ese país (Cuadros 4 y 5). Por citar
algunos ejemplos, de cada 100 dólares que los norteamericanos gastan en la
importación de pepino, el 91% proviene de México, y de cada 100 dólares
gastados en la importación de melón, sandía y papaya, el 59% provienen de
México
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Figuras 4 y 5. Participación actual de las frutas
y hortalizas mexicanas en las importaciones de los EE.UU. en 1998. |
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Hortalizas |
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Frutas |
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FUENTE: SECOFI con datos del USDOC |
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Aunado a lo anterior, se observa una mayor dinámica en el consumo de
frutas y hortalizas frescas en el mercado de los EE.UU., así mientras en 1980
el 7% de las hortalizas consumidas en los EE.UU. fueron importadas, para 1995
el porcentaje se incrementó al 11%. Por otra parte, mientras en 1980 el 24% de
las frutas consumidas en los EE.UU. fueron importadas, para 1995 el porcentaje
se incrementó a 33%.
Por lo anterior, debemos considerar a este tipo de iniciativas como un
reto y una oportunidad para incrementar la participación de las frutas y
hortalizas mexicanas en el mercado de los EE.UU., así como también para
fortalecer la imagen de nuestro país en materia de seguridad y calidad de los
productos frescos.
A continuación, se presenta una síntesis de las recomendaciones o
requerimientos de la guía de inocuidad, la cual se divide en cinco grandes
apartados: 1) Calidad del agua, 2) Estiércol y biosólidos de aguas negras, 3)
Higiene del trabajador, 4) Procesos sanitarios en el campo, instalaciones y
transporte, y 5) Identificación retrospectiva y rastreo al origen (traceback).
Riesgo microbiológico. El agua puede ser un portador de ciertos microbios incluyendo cepas
patógenas de Escherichia coli, Salmonella
spp., Vibrio cholerae, Shigella spp., Cryptosporidium parvum, Giardia lamblia,
Cyclospora cayetanensis, toxiplasma
gondii y el virus de la hepatitis A y Norwalk. El agua aún con pequeñas
cantidades de esos organismos puede resultar en epidemias relacionadas con los
alimentos. Siempre que el agua esté en contacto con las frutas y hortalizas
frescas, su calidad dictaminará el potencial de contaminación por patógenos.
Control de riesgos potenciales. La calidad del
agua, la manera y momento en que es utilizada, así como las características del cultivo, influyen en el
potencial del agua como contaminante del producto. En general, el agua que
entra en contacto directo con las frutas y hortalizas, necesita tener una mayor
calidad comparada con el agua donde el contacto es mínimo, en particular con la
parte comestible de la planta.
Debido a que la calidad del agua agrícola
puede variar, en especial las aguas superficiales, las cuales pueden estar
sujetas a contaminación temporal o intermitente, a consecuencia de descargas de
aguas negras o deshechos contaminados de operaciones ganaderas, la guía
recomienda las siguientes prácticas preventivas.
ò
Identifique
el origen, así como el sistema de distribución del agua, y tener presente el
potencial de una contaminación por patógenos;
ò
Mantenga
los pozos en buenas condiciones de trabajo;
ò
Revise
las prácticas de trabajo y las condiciones existentes en los sistemas de riego
para identificar las fuentes de contaminación potenciales;
ò
Estar
conscientes del uso pasado y actual de la tierra por la que pasa el agua de
riego y los sistemas de distribución;
ò
Considere
las prácticas que protegerán la calidad del agua superficial, los pozos y áreas
de bombeo, y preparar medidas de control del acceso de ganado o de animales
silvestres, para evitar la diseminación de contaminación por materia fecal; y
ò
Realice
análisis microbiológicos regulares al agua de riego.
El agua
utilizada para el procesamiento de frutas y hortalizas frecuentemente involucra
un alto grado de contacto con el producto. Por lo anterior, se recomienda tomar
en cuenta las siguientes consideraciones generales:
ò
Realice muestreos periódicos del agua y pruebas
microbiales;
ò
Cambie el agua conforme sea necesario para mantener
las condiciones sanitarias;
ò
Limpie y desinfectar tanques de descarga, camas fluidizas,
tanques de lavado, y sistemas hídricos de refrigeración frecuentemente;
ò
Instale mecanismos de desviación de agua para
prevenir la contaminación del agua limpia con el agua contaminada; y
ò
Inspeccione rutinariamente y dar mantenimiento al
equipo de inyección de cloro, sistemas
de filtración y dispositivos de movilización y desviación del agua.
El lavado de frutas y hortalizas frescas
(también conocido como tratamiento superficial) puede reducir el potencial de
contaminación microbiológica en los alimentos. Si los patógenos no son
removidos, inactivados o controlados de algún modo, pueden diseminarse a los
demás productos. Una serie de actividades postcosecha, como el enfriado con
agua, el uso de tanques de descarga, etc., involucran un alto grado de contacto
del agua con el producto. En consecuencia, los empacadores deberán seguir las
siguientes recomendaciones (BPM):
ò
Utilice
los métodos apropiados de lavado (uso de cepillo, sprays, inmersión, etc.) de
pendiendo de las características del producto;
ò
Mantenga
la eficacia de los tratamientos con agua (utilice químicos, diferentes tipos de
lavado, etc.);
ò
Considere
la temperatura del agua de lavado para ciertas frutas y hortalizas (dependiendo
de la naturaleza del producto); y
ò
Considere
métodos alternativos de lavado o limpieza para frutas y hortalizas sensibles al
agua (chorro de aire, radiación, etc.)
Existe una variedad de métodos disponibles
para enfriar a las frutas y hortalizas. El agua, hielo o el aire presurizado
pueden ser utilizados para enfriar el producto. El agua y el hielo pueden ser
una fuente potencial de contaminación. Por ejemplo, el producto contaminado de
un contenedor que vaya al proceso de enfriado, puede resultar en la formación
de patógenos en los depósitos de agua para enfriado. Se deben considerar las
siguientes prácticas:
ò
Mantenga
las temperaturas y pH del agua que promuevan la calidad óptima de las frutas y
hortalizas;
ò
Proporcione
mantenimiento al equipo enfriador y a las áreas de enfriado;
ò
Considere
el uso de productos químicos antimicrobiales en el agua para enfriado.
ò
Mantenga
el agua, sus depósitos y sistemas de distribución, limpios y desinfectados;
ò
El
hielo deberá ser manufacturado, transportado y almacenado bajo condiciones
sanitarias; y
ò
El
equipo debe de estar limpio y sometido a procesos sanitarios.
Los estiércoles y biosólidos tratados
inapropiadamente y utilizados como fertilizantes o mejoradores de la estructura
del suelo, o bien que entren a los depósitos de agua, pueden contener patógenos
de riesgo para la salud pública. El estiércol de los animales y la materia
fecal humana son fuentes de microbios peligrosos. Un patógeno particularmente
agresivo es la Escherichia coli O157: H7,
la cual se origina de los rumiantes y se esparce a través de sus heces. Además,
la materia fecal animal y humana reproducen a la Salmonella, el Cryptosporidium
y otros patógenos. De este modo, el uso de estiércoles o biosólidos en la
producción de frutas y hortalizas frescas debe estar muy bien manejado para
limitar la contaminación potencial por patógenos. Por lo anterior se
recomiendan las siguientes BPA:
Existen varios tipos de tratamiento a los
estiércoles para reducir el riesgo de contaminación microbiológica a las frutas
y hortalizas, entre los que se encuentran:
ò
Tratamientos
pasivos (envejecimiento de estiércoles, influencia del clima, etc.).
ò
Tratamientos
activos como la pasteurización, el secado por calor, digestión anaeróbica y
aeróbica, estabilización alcalina o una combinación de estas.
Manejo y aplicación
Se recomienda seguir las indicaciones (BPM) que a continuación se citan:
ò
Los
lugares de almacenamiento y de tratamiento de estiércol deberán ubicarse tan
lejos como sea posible de las áreas de producción y manejo del producto fresco;
ò
Considere
barreras o contenedores físicos para asegurar que en las áreas de
almacenamiento o tratamiento de estiércoles no haya escapes y fugas por agua o
viento que ocasionen contaminación;
ò
Considere
las BPA para minimizar los escurrimientos provenientes de las áreas de
almacenamiento o tratamiento del estiércol, que puedan contaminar el producto;
y
ò
Considere
prácticas que minimicen el potencial de contaminación del estiércol tratado por
aves o roedores.
Estiércoles no tratados
El uso de estiércoles no tratados en los
campos de cultivos tiene mayor riesgo de contaminar que el uso de estiércoles
tratados. Los productores que utilicen estiércoles no tratados deberán tener
presentes las siguientes BPA:
ò
Considere
la incorporación de estiércol al suelo antes de la época de siembra;
ò
La
aplicación de estiércoles no tratados a los campos de cultivo durante la
temporada de siembra y cultivo no es recomendado;
ò
Maximice
el tiempo entre la aplicación del estiércol y la cosecha; y
ò
Donde
no sea posible maximizar el tiempo
entre la aplicación y la cosecha (como en los cultivos de frutas y hortalizas
que son cosechados durante todo el año), el estiércol sin procesar no se debe
utilizar.
Estiércol Tratado
Debido a que no se sabe que es lo que
provoca que los patógenos sobrevivan a los tratamientos activos, los
agricultores pueden considerar algunas recomendaciones para el estiércol sin
tratar, como maximizar el tiempo entre la aplicación y la cosecha. Además,
pueden seguir BPA para el manejo y aplicación del estiércol tratado.
ò
Deberá
tenerse cuidado de evitar la contaminación de frutas y hortalizas frescas con
estiércol en proceso de composteo o que reciba otro tratamiento;
ò
Aplique
las BPA para asegurar que todos los materiales reciban un tratamiento adecuado
tales como voltear las pilas de composta, etc;
ò
Los
productores que compren estiércol deberán obtener una hoja de especificaciones
de su proveedor acerca del método de tratamiento que éste utilizó para el
estiércol de cada envío; y
ò
Los
productores deberán contactar con expertos estatales o locales en manejo de
estiércol para que les asesore específicamente en sus operaciones particulares
y/o regionales.
La materia fecal de los animales son una
fuente importante de patógenos en los alimentos. Por lo que se recomienda
observar las siguientes BPA para minimizar los riesgos de contaminación:
ò
Los
animales domésticos deberán ser excluidos de los campos de frutas y hortalizas
frescas, viñedos, y huertas durante las temporadas de cultivo; y
ò
Donde
sea necesario, los productores deberán considerar medidas que aseguren que los
desechos o estiércoles de animales procedente de los campos adyacentes o
instalaciones de almacenamiento, no contaminen las áreas de producción de
frutas y hortalizas.
Riesgos
microbiológicos. Los empleados infectados que trabajen con frutas y hortalizas frescas incrementan el
riesgo de transmitir enfermedades microbiológicas, por lo que la importancia de
que los trabajadores entiendan y practiquen la higiene es primordial. Los
productores pueden, aún sin tener la intención, contaminar las frutas y
hortalizas frescas, los depósitos de agua y a otros trabajadores, si no
entienden y aplican principios higiénicos básicos.
Es importante asegurar que todo el personal,
incluyendo aquellos indirectamente involucrados en las operaciones del producto
fresco, tales como operadores del equipo, posibles compradores que pudieran
acercarse a zonas donde se ubique el producto, etc., cumplan con las prácticas
higiénicas establecidas. Además, se debe observar las siguientes
recomendaciones:
ò
Establezca
un programa de capacitación que incluya principios básicos de higiene y de
sanidad, prácticas de higiene y salud, así como demostraciones, por ejemplo las
técnicas de lavado de las manos;
ò
El
operador deberá reconocer los síntomas típicos de las enfermedades infecciosas
en los trabajadores y aplicar las medidas correctivas;
ò
Proporcione
protección a los trabajadores que tengan una lesión;
ò
Considere
las buenas prácticas higiénicas alternativas como guantes desechables, y otros
aditamentos; y
ò
Asegúrese
de que los visitantes a la granja, empaque o sistema de transporte sigan las
buenas prácticas higiénicas en cualquier momento que tengan contacto con las
frutas y hortalizas frescas.
Se deberá considerar la capacitación y entrenamiento
en asuntos como:
ò
La
importancia de una buena higiene no sólo para proteger al trabajador de
enfermedades, sino también para reducir el potencial de contaminación a las
frutas y hortalizas frescas;
ò
La
importancia de las técnicas de lavado apropiado de las manos; y
ò
La
importancia de usar correctamente las instalaciones sanitarias (excusados y
letrinas).
Las operaciones con mal manejo de la materia
fecal en el campo o en el empaque pueden incrementar el riesgo de contaminación
del producto.
Recomendaciones para las Instalaciones sanitarias (excusados) y
estaciones de lavado de las manos
ò
Los
excusados deben ser accesibles a los trabajadores en todo momento;
ò
Las
letrinas deberán estar adecuadamente localizadas (lejos de los abastecimientos
de agua para riego o en un lugar que pueda provocar escapes por las lluvias);
ò
Las
letrinas e instalaciones para lavado de manos deberán estar bien abastecidas
con lavabo, agua, jabón liquido, papel o toallas para el secado de las manos y
cesto de desperdicios;
ò
Todas
las instalaciones deberán mantenerse limpias;
ò
Cuando
utilice letrinas portátiles, evite escurrimientos a los campos de producción.
Maneje los desechos a través del drenaje municipal o tanques sépticos o un
drenaje adecuado en los terrenos, o recoja los desechos con camiones
recolectores; y
ò
Tenga
un plan de contingencia o de emergencia en caso de escurrimientos.
Consideraciones generales de cosecha
ò
Limpie
las instalaciones de almacenamiento antes de usarlas;